Aquellas maravillosas Navidades

Existía un tiempo, no muy lejano, en la que los aficionados al deporte en general, y al baloncesto en particular, se sentían desvalijados de su ración deportiva semanal: las fechas navideñas. Días de manta, sofá y tele, devorando películas navideñas, turrones y mazapanes. Ni felicitaciones en masa a través de los grupos de Whatsapp, ni el meme de turno. No hay periódicos. Ni hablar de redes sociales o Internet. Ni una competición deportiva que echarte a la boca. Incluso el curling hubiera sido bienvenido en aquellos días. La nada más absoluta en las más aburridas Navidades en la mente de un niño que solo quería salir a jugar al balón. Por aquella época, las competiciones paraban y las competiciones extranjeras estaban fuera de nuestro alcance. Depresión. De entre aquel vacío, solo algún partido podía darle sentido a tanta monotonía.

Algunos recuerdan las Navidades por los villancicos cantandos en familia, pelis y ambiente festivo en las calles. Otros no separan sus ojos del mensaje Real o esperan ansiosamente a unos Reyes menos Reales. En cambio para mí, la Navidad era esperar la tarde del Torneo Internacional de Navidad de Baloncesto. Planazo.

Real Madrid de George Karl
Fuente de la imagen: Vive el Basket

El llamado Torneo de Navidad comenzó a disputarse en 1966. Lo que muchos no sabrán es que hasta el año 1981, cuando pasó a ser organizado por el Real Madrid CF, el torneo tenía carácter oficial FIBA y fue el germen de la extinta Copa Intercontinental de la mano de Raimundo Saporta, por aquel entonces presidente de la Federación Internacional de Baloncesto. Los equipos acudían por invitación FIBA y toda la organización dependía totalmente de la Federación Internacional. La primera edición se denominó Copa Latina.

No sé si por ese motivo o por el bombo publicitario en el que estaba envuelta, la competición amistosa que comenzó a partir de la década de los 80, se convirtió en un acontecimiento que todos soñaban con ganar. Pasaron los mejores equipos y los mejores combinados del momento. Estrellas mundiales fuera de la NBA se dejaban ver aquellos días por Madrid para disfrute de los aficionados que nos sentábamos delante del televisor aquellas tardes de 23, 24 y 25 de Diciembre en formato de todos contra todos o semifinal y final, cualquiera válido para vivir baloncesto del bueno, cuando todo el mundo del deporte estaba comiendo el pavo.

Fernando Martín y Drazen Petrovic
Fuente de la imagen: RTVE

Y estrellas, de esas que uno nunca olvida. Allí estaban los Drazen, Toni, Arvidas, Nicos y Pannayotis y un largo etcétera de mitos del baloncesto con los que disfrutar. Como lo añoro. En estos momentos, justo en estos instantes, podría estar reviviendo aquellos partidos que fueron únicos o quizás nunca lo fueron, ya que están en la melancolía de unas Navidades vividas con los ojos de un niño.

La competición se fue descafeinado y desapareció en 2006, con el Madrid como Campeón, aunque en verano, ante el Lietuvos Rytas. Ya no fue lo mismo. Aquellos días se fueron extinguiendo pero la llama aún arde fuerte en mi recuerdo. El recuerdo de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

¡Feliz Navidad para todos los que amáis el Baloncesto!

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