Siempre en mi mente Fernando

Recuerdo con tristeza aquel día 3 de diciembre de 1989 cuando el que escribe contaba con la corta edad de 9 años. Desde muy pequeño, mi padre me llevaba cada semana a ver baloncesto al Pabellón de Ciudad Jardín en Málaga. En realidad, veía todo el deporte que podía y me alimentaba de ídolos: de los saques y cabreos en directos de John McEnroe, de los goles imposibles de Javier Cabanas y de mi Caja de Ronda con los Ramiro, Grau o Rafa Vecina. Recuerdo que estábamos en casa y que nos preparábamos para ir al pabellón a disfrutar juntos, como siempre, del baloncesto. La noticia sonó en la radio en la sobremesa. Había fallecido Fernando Martín en accidente de tráfico. Y a partir de ahí, sólo recuerdo un llanto desconsolado, como si se fuera alguien a quien conoces de toda la vida. Alguien a quien quieres y admiras aunque no supiera quien eras tú. Se te va un ídolo, con la inocencia de un niño de 9 años. Si mi padre estuviera aquí, conmigo hoy, seguramente estaríamos recordando sus tiros imposibles, su lucha (su rivalidad con Norris), sus rebotes, sus coordinados movimientos y su personalidad que hicieron que hasta para un chaval que por aquel entonces no pasaba la decena supusiera un triste y difuso recuerdo.

Fernando Martín en su etapa en el Real Madrid
Fuente de la imagen: jotdown.es

El partido se jugó (no se porqué pienso que fue contra Estudiantes, quizás las hemerotecas puedan ayudar). Desde las gradas, gritos que mostraban la tristeza de los aficionados. Fue un partido silencioso. Todos sabían que se había ido un gran jugador, un pionero, que abrió puertas para poder estar donde estamos ahora.

Martín ante el marcaje del gran 'Doctor J' en su etapa con los Blazers
Fuente de la imagen: ACB Photo

Fernando Martín (Madrid – 25 de marzo de 1962), medalla de plata en los JJOO de Los Angeles 1984, jugó en Estudiantes y Real Madrid y en la temporada 86-87 se convirtió en el primer español en jugar en la mejor liga de baloncesto del mundo, en los Trail Blazers de Portland. Su año fue anecdótico en una liga poco dada por aquel tiempo en abrir sus puertas a jugadores europeos además de sendas lesiones de rodilla, pero cumplió un sueño. Sueño que ahora viven los Gasol, Rubio o los hermanos Hernagomez. Aquel día el Real Madrid jugaba contra el CAI y Martín no iba a jugar. Su espalda maltrecha le jugó malas pasadas durante su carrera. Sin embargo, acudiría a ver a sus compañeros. En el trayecto por la M30 su Lancia Therma saltó la mediana para invadir el carril contrario. Su muerte conmocionó a todo el deporte español y a ese niño de 9 años que hoy le recuerda.

Siempre en mi mente, Fernando Martin Espina.

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